
La Araña y su tela
- Mónica Carrasco García
- 20 mar 2023
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 21 jun 2024
Volaba la mosca y, al posar sus patas en viscosa seda, abría en su seno, de caza, la Veda.
Miraba la araña, sentada en su tela, absorta en cábala de amarga condena a insecto que irrumpe con patas y antenas
Paciente y serena acecha esperando con pinzas de hiel que se van afilando
El sapo, envidioso, su croar cercena: la araña furtiva le quita su cena.
Guardián invisible, enemigo implacable; no habrá compasión ni engullidas amables.
La mosca comprende, por fin la advertencia, de quien la depreda y despliega su ciencia.
Retuerce y esquiva con lances fatales, que yerran su centro y agravan sus males.
Herida de muerte, un ala marchita, resbala del buche que la regurgita.
Incauta la mosca, inconsciente el deseo que incita a ignorante a buscar importante en redes ajenas, su amor fariseo.
Forcejeo inútil de un cierto final: la araña y su tela son trampa mortal.




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