DEBATE POR LA CARRERA PRESIDENCIAL EN EEUU.- 3 NOV
- Mónica Carrasco García
- 5 feb 2023
- 3 Min. de lectura

D
A pesar de la descarada y, sin fundamento, preferencia de la mayoría de los medios de comunicación a nivel mundial, tanto visual como escritos, y su constante y obscena desacreditacion de la figura de Donald Trump al que han convertido en blanco preferido de sus vertederos de tinta cotidianos, Trump , arrasó ayer con un discurso sencillo, pero contundente, sustentado en datos concretos y avalado por las mejoras económicas y políticas sociales de su Administración , fácilmente contrastables por los datos estadísticos de cada uno de los Estados.
Si bien, el debate comenzó de forma algo aturullada, marcado por la injusticia inicial en la concesión de los turnos, se reveló después como un termómetro perfecto para tomar la temperatura de los dos candidatos, rítmicamente atemperada por un experto moderador.
Pudimos ver así, la claridad de ideas y el sentido común en la exposición de los datos que no creo, en ningún caso, pueda nunca verse empañada por una apasionada intervención a destiempo de un relajado Donald Trump, ante un Biden que desplegaba una manida y desarticulada estrategia de marketing barato, sin aportación política alguna de interés para las cuestiones sociales y amparada únicamente en triquiñuelas de publicista de bar de la esquina, como el mirar insistentemente a la cámara y hablar directamente al votante, intentando involucrar al espectador en su discurso, con una fingida empatía y una estudiada solidaridad que estaba visiblemente fundada en un exceso de asesores de poca monta empeñados en cubrir con su intervención la incompetencia natural de su candidato para la política.
Sorprendentemente y, digo , sorprendentemente porque estamos acostumbrados a un mundo ya, en el que los seres humanos se decantan por el caramelo de esparto cubierto de miel y envuelto en un pretencioso y transparente papel de colores, antes que por la honestidad franca y sin ambages y, no sería la primera vez que la Sociedad Americana, e incluso la mundial, se hubiesen dejado engañar por la inconsistente hipocresía demócrata, antes que por la contundencia argumental y el peso de los valores, Republicanos.
Precisamente, es en este punto, dónde los Demócratas han pinchado más en hueso: a resultas del, perfectamente planteado en la teória, Obama- Care como pésimamente llevado a la práctica, se da aquí la paradoja de que, ha tenido que llegar un multimillonario para incluir e incluso reforzar, no sólo el sistema sanitario sino también la plena inclusión laboral de las clases media y más bajas, de la Sociedad Americana; Como paradójico es también, que durante la Administración Obama, las cifras y los datos de violencia policial a la población negra ( sospechosamente soslayadas y silenciadas por los Medios de Comunicación Norteamericanos), sean iguales e incluso superiores a las de la Era Trump y, que hayan sido precisamente estos mismos los que hayan querido utilizar y generar distensión social a partir del sobre- explotado debate racial, bajo el que se esconde la sempiterna lacra clasista que es un mal del que adolece, no sólo la Sociedad Americana, sino por desgracia, el resto de Sociedades que coexisten en nuestro globo terráqueo.
Lo mismo ha pasado en política exterior: un tema, excluido a propósito en la agenda del debate, para evitar un victoria rotunda del actual Presidente de la Nación que, aún así, ha sido abrumadora.
Los Demócratas se han aferrado erróneamente a un discurso vacío, plagado de incoherencias y contradicciones , como una pegatina antigua y, desgastada por el Sol, se resiste a abandonar el limpiaparabrisas del coche, dejando un trozo aquí y otro acúlla, mientras nos dejamos las uñas en el intento de eliminarla por completo.




Comentarios